Es nuestra obligación...

El tener un comportamiento agradable y palabras cálidas para cada persona que se nos cruza en la calle, es realmente una obligación para cada uno de nosotros.

El rabino Isser Zalman Meltzer estuvo una vez sentado en su departamento en Yerushalaim, cuando uno de sus estudiantes le informó: "¡El Rab de Brisker está subiendo las escaleras!"

En ese momento, el rabino Isser Zalman corrió por la puerta para saludarlo. Pero al llegar a el, se dio cuenta que realmente era otra persona muy parecida al Rab de Brisker.

¿Qué hizo el rabino en ese momento?

Escoltó al invitado a su casa con gran fanfarria y le pidió a su esposa que preparara una mesa especial de refrescos.

Cuando el invitado se fue, los alumnos del rabino, muy desconcertados, le preguntaron por qué lo había tratado con tanto honor. Y el les explico: “Salí corriendo de la casa pensando que era el Rab de Brisker, tenía mi mejor sonrisa y estaba pensando en cómo honraría a este gran hombre. Entonces vi que no era él. Pero.... ¿no debo brindar a cada persona mi mejor sonrisa y mi mayor honor?"

Historia real...

Hay una historia de una novia en Israel, la cual pertenecía a una familia muy pobre. Y a su padre le tocó la tarea de ir de puerta en puerta recolectando dinero para la boda.

Cuando la ceremonia llegó al ritual llamado “badekken”, cuando el novio coloca un velo sobre la cara de la novia, la novia comenzó a llorar con mucho sentimiento.

Su madre le preguntó el por que de ese llanto tan emotivo y ella respondió: "Estoy pensando ahora que tengo la cara cubierta, cuántas veces mi padre quería cubrirse la cara cuando iba de puerta en puerta pidiendo a la gente tzedaka para ayudarme a llegar a este día”.

Realmente es muy importante sensibilizarnos en el punto de lo difícil que es para una persona pedir tzedaka o un préstamo... al ser cocientes de eso, Beezrat Hashem automáticamente nuestra actitud será muy diferente y positiva con quien se nos acerque.

Todos podemos lograrlo...

Recuerda algo clave.... no dependerá el ánimo del señor que viene a pedirnos algo de si podemos darle o no la tzedaka o el préstamo que está solicitando.

Dependerá de nuestras palabras, nuestro afecto y empatía con el cual lo recibamos y atendamos.

El autoestima en riesgo...

La persona necesitada, literalmente pone su autoestima en riesgo al ir con alguien más pidiendo ayuda.

Si el dador es inteligente y sensible, levantará a la persona necesitada. Si es arrogante o insensible, puede, D’os no lo permita, pisotear, humillar y destrozar a la otra persona.

¿Cuánto cuidado tenemos que tener al recibir a cada persona necesitada?

Tenemos que saber que de nosotros depende cómo saldrá ese día de nuestra oficina, casa, etc... Animado y feliz o avergonzado y humillado.

¡Decidamos animarlos y alegrarlos!

El secreto...

El Jafetz Jaim nos dice el secreto para llegar a tener una buena actitud con quien viene a buscar ayuda:

Analiza y reexamina el verso en la Torá:

"Cuando prestas dinero a Mi pueblo, a la persona pobre que está contigo ..."

La palabras "contigo" puede interpretarse en el sentido de que uno debe imaginar la difícil situación de la persona pobre cuando viene a pedir ayuda.

Uno debe “ponerse en sus zapatos” e imaginar cómo seguramente dudó antes de tocar, cómo ensayó sus palabras esperando encontrar un tono que sea convincente pero no exigente, cómo miró mi cara, buscando signos de simpatía o desprecio, mientras espera nerviosamente la respuesta de la que tanto depende.

Al mantener a los pobres "contigo", una persona llega naturalmente a la actitud correcta en el momento de dar .

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