No lo perdamos por tonterías...

Un poco de esfuerzo y un poco de generosidad de espíritu puede tener un tremendo impacto en el día de otra persona incluso en su vida.

El Jafetz Jaim nos pide no dejar que los pequeños obstáculos en el camino nos hagan perder una inmensa mitzvá y las recompensas que ella nos trae.

Piénsalo bien...

Siguiendo con la analogía del banco que vimos el viernes, sería aún menos probable que alguien dijera: "Son mis $100.00 ¿Por qué debería dejar que el banco lo tenga? ¿Qué pasaría si lo pierden?"

Las ganancias abundantes claramente harían que el riesgo mínimo parezca insignificante.

El Jafetz Jaim afirma que, en el caso de Jesed, la menor incomodidad y el menor riesgo no tienen sentido en comparación con los beneficios.

Quien se permite estas excusas, lamentablemente se excusa de la ganancia espiritual y, al mismo tiempo, se expone a un severo juicio cuando: al final de sus días, debe dar cuenta de su incapacidad para ayudar a aquellos a quienes podría haber ayudado.

Seamos sinceros...

Si hubiera un banco que prometiera: "Invertir $100.00 dólares y y ganar intereses en $1 millón de dólares", no hay duda de que la línea de clientes sería inmensa.

Nadie se quejaría de tener que ir a su recámara, buscar en su cajón y sacar los $100.00 dólares, diciendo que esto fuera pesado o un problema. Y obviamente a NADIE le daría pereza... correríamos todos por el dinero.

Pero tristemente hay mucha gente, que encuentran una ida a su bodega o al sótano para encontrar un martillo para un vecino, como una tarea pesada para hacer, y eso a pesar de que la recompensa por esta simple tarea va mucho mas allá del esfuerzo que requiere.

El yetzer hara nos hace perdernos de las mejores oportunidades en la vida, cegándonos y haciéndonos ver las cosas de otra manera.

Tarea para hoy...

Hoy me encargaré de decir "si" a algún favor que esté en mis manos el poderlo hacer.

La vida está llena de momentos...

El el prestar algo a alguien que necesita, dar un ride, escuchar al alguien , etc son de los favores que la mayoría de las personas tiene el tiempo y los recursos para lograr hacerlos. 

Llegan momentos en la vida en donde la persona que es pobre se encuentra en el lado de dar; él puede ser el que tiene los cables de la batería, mientras el dueño del lujoso carro espera parado en la carretera. 

Si tal es el caso, el pobre está obligado a ayudar al hombre rico. En la situación inversa, donde el hombre rico tiene lo que se necesita, existe una obligación aún mayor de ayudar. 

Esto se debe a que la persona pobre puede sentirse avergonzada de preguntar, y un rechazo tendría un efecto más devastador. 

La vida está llena de momentos en las que una persona se encuentra en la posición de satisfacer la necesidad de otra persona. 

Cada una de sus reacciones a estas situaciones es un pequeño o gran "brochazo" de pintura del paisaje que lo rodeará en el Olam haba.

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